domingo, marzo 10, 2013

Cómo Recordar los Sueños - María Michelazzo


Cada uno de nosotros sueña cada noche, en momentos distintos, durante al menos una hora. Los sueños son muchos pero, en el momento de despertar, ya están olvidados. Por esta razón, muchos piensan que no sueñan nunca y tienen la sensación de perderse algo, quizás el acceso a un mundo interior más rico. Se comparan con los demás y los ven más creativos, con más fantasía. Escuchan las explicaciones de sueños que parecen películas de aventuras, otros parecen extraños, llenos de imágenes curiosas. 

Ahora se habla del inconsciente, del psicoanálisis, de los sueños y de su interpretación: en la televisión, en las telenovelas, en los periódicos, así como en las revistas personalizadas. Y nuestros pobres soñadores frustrados se preguntan: “¿Por qué yo no sueño nunca? ¿Soñar es realmente importante?” En efecto los sueños son importantes porque estimulan sentimientos, pensamientos e incluso acciones. Nos dan informaciones nuevas sobre nuestros sentimientos, nuestro cuerpo y nuestro entorno. Revelan valiosos indicios sobre conflictos y problemas que nos angustian. Además, pueden iluminar nuestra parte oscura, los pensamientos negativos, las emociones que menos aceptamos y las que no nos confesamos ni a nosotros mismos. Poder conocer sin miedo esta parte nos permite madurar y evolucionar. Este es el motivo por el que el hombre, a lo largo de la historia, siempre ha intentado disfrutar de esta posibilidad. Porque el sueño forma parte de las actividades inconscientes de la mente, las mismas que elaboran, sin que nos demos cuenta, las ideas, las intuiciones y las inspiraciones artísticas. Los sueños (soñar) esconden momentos del sueño (dormir) en los que algunas actividades normales de la vigilia están paralizadas. Esto permite a los sueños desarrollarse frente a nuestros ojos con toda su viveza, como en las películas. Pero entre las actividades paralizadas por el cerebro en estos momentos está también la orden de recordad, que es uno de los motivos de que los sueños se desvanezcan. 

Mejor dicho, se desvanecen si no los fijamos, de algún modo, una vez despiertos. Al iniciar la segunda parte de este libro trataremos este problema: cómo escribir los sueños para recordarlos. Es sencillo, pero requiere atención y un poco de empeño. 

En los capítulos siguientes ilustramos como estimular las actividades de la mente que se asemejan a los sueños y que, por lo tanto, pueden ayudarnos a producirlos, recordarlos y buscarlos en la memoria: los sueños con los ojos abiertos, las fantasías y las imaginaciones, los sueños guiados…. De esta forma tendrá la posibilidad de animarse a producir imágenes mentales de forma espontánea. Es más fácil de que esto suceda cuando nuestro cuerpo está muy relajado: en estos momentos la atención se dirige hacia el propio interior como ocurre durante el sueño y así se podrá apreciar lo que sucede dentro de nosotros. Este es el motivo por el que sugerimos también algunos ejercicios de respiración y de relajación: para ayudar a reproducir un estado psicofisiológico similar al del sueño, en el que la mente tiende a comunicarse con imágenes mentales de tipo onírico. De esta forma esperamos tender una mano a aquellos soñadores un tanto distraídos y desmemoriados, pero con la suficiente curiosidad para seguirnos hasta el final.

No hay comentarios:

Publicar un comentario