miércoles, marzo 13, 2013

Carlos A. Disandro, Jorge L. Street - La Compañía de Jesús contra la Iglesia y el Estado



El siglo XVII resulta en la historia de Europa y América, y más particularmente en la historia de España y su imperio, de una importancia característica. En ese siglo se enfrentan con decisiones dramáticas, el mundo barroco de la Contra-Reforma y el naciente mundo de las potencias capitalistas protestantes, ambos más o menos semitizados. Este gigantesco enfrentamiento tiene en el marco americano alternativas de consecuencias fundamentales para la historia ulterior de las colonias españolas y de los países que en ellas se forjaron. La Compañía de Jesús, con sus recursos de organización religiosa, militar, empresaria, mercantilista (de mentalidad judeo-cristiana) se instala en la coyuntura que une y separa esos dos mundos contrapuestos. En América hispana su presencia indica un rumbo de los acontecimientos, prepara consecuencias imprevistas y complejas, sugiere orientaciones no siempre propuestas claramente en la historia propagandística de la Orden, y no siempre indagada con nitidez por vastos sectores eruditos, sobre todo en nuestro medio argentino. El propósito de los autores y compiladores de este volumen es precisamente suscitar una investigación más alertada, una reinterpretación más coherente de viejos y enigmáticos papeles, una revaloración más profunda de figuras controvertidas. Los documentos publicados, por las circunstancias en que se forjaron, por los conflictos que traducen y por los trasfondos espirituales que develan, resultan altamente significativos.


De la compulsa de una vastísima documentación y bibliografía, se deducen, con la mayor nitidez posible, los rasgos empíricos de una institución que significa, para sorpresa de muchos, el corte más rotundo con las fuentes de la experien­cia e inteligibilidad del "misterio cristiano", por un lado, y por otro el rechazo incondicionado de los verdaderos fundamentos humanísticos greco-romanos.


Conforme a esos hallazgos, la Compañía erosionó desde sus orígenes el carácter de los poderes imperiales, monárquicos o simplemente civiles y militares que caracterizaron la Cristiandad europea, como sim­biosis greco-romano-germánica y como fruto de las dos instancias históricas que la construyeron: la Iglesia y el Imperio.

En los inequívocos antecedentes de los con­flictos institucionales de la Compañía con la corona española en América se señala el verdadero rumbo de un enfrentamiento que culminará con Carlos III, y que hasta ahora no se ha descrito ni explicado con suficiencia por la bibliografía jesuita y pro-jesuita.



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