Descripción

Descripción
Mostrando entradas con la etiqueta Nihilismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nihilismo. Mostrar todas las entradas

sábado, septiembre 21, 2019

Albert Caraco - Post Mortem



Post Mortem es la despedida que Albert Caraco le ofrenda a su madre una vez que ésta ha muerto. Este puñado de aforismos representa una de las máximas emanaciones de lucidez del pensamiento occidental, y al mismo tiempo es la forma en que el pensador más severo del siglo veinte decide inmolarse, con una ternura infinita, sobre el recuerdo de su querida y odiada madre. Caraco, con la devastadora inteligencia que lo caracteriza, pero también con un delicioso sentido del humor sombrío y ecuánime, nos va narrando los últimos días de vida de Señora Madre, como él la llama, describiendo con suma precisión los rasgos de carácter que la distinguían, como si éstos fuesen emanaciones del arquetipo de la Madre Eterna. De tal suerte que tenemos una de las descripciones más cáusticas, a la vez que, paradójicamente, también más halagadoras del género femenino. Sin embargo, a lo largo de la lectura de estos sombríos aforismos, aflora un nexo afectivo que ilumina todo el camino. A pesar de que el pensamiento de Caraco se rige por el desprecio hacia el mundo, y su madre fue quien lo arrojó a él, “Me pregunto si la amo y he de responder: No... además me echó al mundo y yo profeso el odio al mundo”, el aprecio que le profesaba se encuentra en la misma vena: lo echó al mundo, pero también le enseñó a despreciarlo, y ésa fue su salvación y el motivo por el cual la admiraba tanto. Albert Caraco no deja de asombrarnos, sus libros son un bálsamo invaluable en este tiempo de gazmoñería intelectual que vivimos.

Post mortem no es un libro del que pueda hablarse a la ligera. Hay que leerlo, y leerlo despacio, para hacerse cargo de la enjundia que atesora cada palabra de Caraco. El alma del autor está puesta en cada línea de la obra, en cada letra, en cada signo de puntuación. Como muy bien apunta Justo Navarro en la breve pero intensa introducción, Caraco afronta en esta obra la «catástrofe de la ausencia» de una madre que ora adquiere los visos de amante, ora de figura protectora, ora de amiga, ora de arquetipo ideal de «Madre Gloriosa».

Albert Caraco es una figura aún escasamente conocida en el contexto filosófico de habla hispana, y apenas se le ha prestado atención en entornos académicos. Su obra, prolífica (él mismo afirma en no pocas ocasiones que nació para ser escritor y vivir alejado del mundo), no deja duda de la calidad y hondura de su pensamiento, que puede catalogarse de pesimismo radical. O, quizás, de lúcido realismo.

Caraco fue fiel a su pensamiento y acaba suicidándose apenas unas horas después de la muerte de su padre. Fue así, y a través de sus escritos, como dio realidad a sus ideas: «Soy uno de los profetas de estos tiempos y el silencio me rodea».

viernes, diciembre 14, 2018

Osamu Dazai - Indigno de ser humano




Citas del libro:

- Si las personas no comen, mueren; y por lo tanto están obligadas a trabajar para comer. Para mí, no había nada que sonase más difícil de entender y más amenazador que esas palabras. 
- Todavía no he comprendido lo que mantiene vivo al ser humano. Mi concepto de la felicidad está en completo desacuerdo con el del resto de las personas. 
- He pasado por tantos infortunios que uno solo de ellos podría terminar más que de sobra con la vida de cualquiera. 
- Llegué a la conclusión de que las mujeres parecen una raza totalmente distinta a los hombres. 
- Está claro que las mujeres saben disfrutar de los placeres más que los hombres. 
- Comprender los sentimientos de cualquier mujer es más complicado y desagradable que estudiar las emociones de una lombriz. 
- Uno de mis compañeros me hizo conocer el alcohol, el tabaco, las prostitutas, las casas de empeño y el pensamiento de izquierdas. 
- Existe la palabra “marginados”, que denota a los infelices, a los fracasados y los descarriados de la sociedad humana. 
- Los cobardes temen hasta la felicidad. Pueden herirse incluso con un algodón. A veces la felicidad les hiere. 
- La sociedad. Para entonces hasta yo estaba empezando a tener una ligera idea de qué se trataba. O sea, una lucha entre individuos. Y una lucha en que el ganarla lo supone todo. El ser humano no obedece a nadie. Hasta los esclavos llevan a cabo entre ellos mismos sus venganzas mezquinas. Los seres humanos no pueden relacionarse más allá de la rivalidad entre ganar y perder. A pesar de que colocan a sus esfuerzos etiquetas con nombres grandilocuentes, al final su objetivo es exclusivamente individual y, una vez logrado, de nuevo solo queda el individuo. La incomprensibilidad de la sociedad es la del individuo. Y el océano no es la sociedad sino los individuos que la forman. 

 


Entradas populares