El interés actual por el Zen y la popularidad del budismo en Occidente son una reacción comprensible frente al aspecto artificial y feo del mundo de hoy en día. Aquellos que buscan un antídoto al materialismo y a las pretensiones vacías de las pseudoespiritualidades lo encontrarán en la presentación concisa, por Frithjof Schuon, de la ortodoxia intrínseca del budismo.
Lejos de negar toda realidad a la "mitología" providencial de la persona de Buddha, el autor liga a ésta con sus raíces celestiales surgidas de las Cualidades Divinas y con las virtudes humanas que se hacen eco de ellas y forman así el marco necesario de la vida espiritual. Nociones cruciales para el budismo tales como la del sufrimiento y de su cesación, la del vacío, la del nirvana y del samsara, son expuestas a la luz de la distinción vedántica entre Atma y Mâyâ, lo cual aporta una clave importante para comprender las diferencias entre el individualismo filosófico de Occidente y la serenidad de las metafísicas orientales.
Este libro se sitúa por encima de los sectarismos habituales en la materia y aporta puntos de vista únicos sobre las diversas facetas espirituales del budismo.
"La belleza de Buda aspira como un imán todas las contradicciones
del mundo y las transforma en silencio radiante; la imagen que de
ella deriva es como una gota del néctar de inmortalidad caída en la
frialdad del mundo de las formas y cristalizada en una forma humana, una
forma accesible a los hombres" (Tesoros del Budismo, p.16)


