jueves, agosto 21, 2014

Robert Graves - Mitos Hebreos


Un hecho conmocionante se convierte en historia luego en leyenda y la leyenda transmitida a través de las generaciones se convierte en mito. Por tanto un mito no es una creencia de carácter imaginario, inventada caprichosamente para explicar el origen del universo o del hombre. Un mito tiene su origen en un hecho real, registrado para la posteridad en la memoria colectiva de un pueblo.” Robert Graves es quizás uno de los más importantes estudiosos de la mitología universal. Sus obras Mitos Griegos I y II, La Diosa BlancaEl Bellocino de OroYo ClaudioLa Guerra de TroyaLa Hija de Homero, son una muestra de su tremenda erudición.

“Mitos Hebreos” es un libro muy difícil de conseguir en librerías inclusive especializadas en temas esotéricos, por la poca difusión que ha tenido, pese a ser un libro extraordinario editado por el autor en estrecha colaboración con Rafel Pataí, destacado talmudista, experto en tradiciones rabínicas e historia judías. Gracias a este trabajo en equipo se pudo rescatar parte de la mitología hebrea.

Este trabajo es relevante ya que los mitos hebreos son parte del inconsciente colectivo de occidente. La importancia de conocer el mito original de la Serpiente y el Edén, de Adán y Eva, deLillith, de los nephilim o los ángeles caídos, de los gigantes, de Caín y Abel, de Enoch, de Abraham, de Noé, del diluvio, de la Torre de Babel, etc., radica en que la tradición rabínica ha mantenido intactos muchos de ellos, algunos de los cuales no figuran en el Antiguo Testamento. Y esto es mucho más serio de lo que nosotros, occidentales podemos imaginar, ya que la paulatina purga de los mitos originales, sólo puede atribuirse al ocultamiento deliberado de su origen.

El hombre y la mujer occidentales están predispuestos a actualizar los tipos psicológicos que inducen los mitos, ya que un mito encierra un modelo de conducta, que se convierte en instrumento de control psicosocial. El mérito de esta obraconsiste en mostrarnos el profundo significado de algunos símbolos que a la postre señalan las diferencias irreconciliables entre el paganismo y el monoteísmo, es decir, entre nuestro pasado y nuestro presente; una guerra que cada uno de nosotros vive con particular dramatismo en lo más profundo del inconsciente, como es el conflicto arquetípico de Caín y Abel.

*Se adjunta una versión escaneada del original y una versión texto

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