sábado, agosto 09, 2014

Enrique Abaroa - Las mentiras de los hornos de Hitler


Esta investigación revisionista fue elaborada con la intención de derrumbar algunas de las mentiras que han propagado hasta el exceso, dos obras proshoah de divulgación masiva durante más de 60 años.

Noche y Niebla es un documental realizado en 1955 por el recién fallecido director Alain Resnais, que muestra los "horrores" del Holocausto mediante una combinación de material cinematográfico de archivo, un guion crudo y una narración mesurada, que, finalmente, dio al mundo una joya propagandística aparentemente inobjetable.

Por otro lado, Los hornos de Hitler (1946) es el título en español que recibe la ya clásica obra literaria escrita por Olga Lengyel, afamada exinterna del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau.

Seguramente cualquier persona que, buscando conocer a fondo la verdad sobre el Holocausto, consulte distintos medios de información, se encontrará con cortometrajes y archivos fílmicos extraídos casi siempre del mítico documental de Resnais, antes mencionado, o bien, leerá el libro de Olga Lengyel, descubriendo el material fotográfico que la autora incluyó para potenciar el impacto de su historia. Aspecto relevante de la falta de originalidad y carencia de rigor histórico e investigativo, pues de esas dos únicas "fuentes fiables" se han multiplicado los sofismas, tergiversando la historia, y finalizando con la creación de una fábula indefendible.

¿Quién no recuerda las tradicionales (pero siempre impresionantes) imágenes de los cientos de cadáveres esqueléticos que yacen en los campos de concentración? ¿Quién no recuerda las fosas atestadas de cuerpos desnudos o a los sobrevivientes que difícilmente caminaban sobre el barro?

Y, sobre todo, ¿cómo olvidar aquella terrorífica imagen en la que aparecen más de veinte cabezas rapadas y amontonadas en el piso?

Probablemente usted leyó en el libro de Lengyel aquella mítica nota que rezaba: «Los cuerpos pertenecientes a estos cráneos sirvieron para la fabricación de jabón y artículos de cuero»; y, al ver la famosa foto, tomó como verdadera tal afirmación.

Ahora bien, si el lector o investigador tuvo la oportunidad ver el trabajo fílmico de Resnais, también fue testigo de esta misma escena: Mientras aparecen imágenes de cadáveres almacenados en contenedores de concreto, cuerpos decapitados y cabezas en un recipiente cilíndrico, el narrador Michel Bouquet comenta: «Con los cuerpos... no se puede decir. Con los cuerpos hacían... jabón...».

Hasta ahora, ambas obras presentan una sola versión de los hechos, que, dicho sea de paso, fue perfeccionada con el paso del tiempo, añadiendo el conocido mito de un "origen judío" a ese jabón.

¿Acaso  los  alemanes  decapitaban  a  sus  víctimas  judías  para  convertirlas  en  tan escandaloso producto? ¿Era la decapitación algo común en los campos de concentración? Si esto no es cierto, ¿cómo se explica la aparición de cadáveres sin cabeza en las fotos y el filme?
No se preocupe, a través del presente texto, usted conocerá las respuestas a estas preguntas.  Y cuando logre dimensionar la magnitud del engaño, deseará saber todavía más. 



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