martes, mayo 06, 2014

Israel Finkelstein y Neil A. Silberman - La Biblia Desenterrada


La Biblia desenterrada: una nueva visión arqueológica del antiguo Israel y de los orígenes de sus textos sagrados1 es un libro publicado en Estados Unidos por Israel Finkelstein (director del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv) y Neil Asher Silberman (arqueólogo israelí).

Es una obra de síntesis que presenta el resultado de investigaciones arqueológicas hechas sobre los acontecimientos expuestos por la Biblia. A pesar de presentar hechos que ya eran hasta entonces conocidos por los especialistas, esta obra desató muchas polémicas desde su aparición.

Los autores describen su enfoque como uno en el que la Biblia es uno de los más importantes documentos y logros culturales, [pero] no el marco narrativo incuestionable con el que cada descubrimiento arqueológico debe coincidir. Su principal punto de vista es que: «…un análisis arqueológico de las narraciones de los Patriarcas, Conquista, Jueces y Unión monárquica [muestra] que mientras no hay una evidencia arqueológica convincente de cualquiera de ellos, hay una clara evidencia arqueológica que ubica las narraciones en un contexto de finales del siglo VII a. C.»

En base a estas evidencias proponen: «… una reconstrucción arqueológica de las distintas historias de los reinos Israel y Judá, resaltando la historia ampliamente ignorada de la dinastía omrida e intentando mostrar como la influencia del imperialismo asirio en la región puso en movimiento una cadena de eventos que finalmente haría del religiosamente conservador reino de Judá, el más pobre, más remoto y más tardío centro del culto y de las esperanzas de todo Israel.»

Como lo constata un estudio crítico el enfoque y las conclusiones de La Biblia desenterrada no son particularmente nuevos. Ze’ev Herzog, profesor de arqueología de la Universidad de Tel Aviv, escribió un artículo de portada para Ha’aretz en 1999 en el que llega a conclusiones similares siguiendo la misma metodología; Herzog hizo también la observación de que algunos de estos descubrimientos han sido aceptados por la mayoría de los estudiosos bíblicos y arqueólogos, durante años y aún décadas, aunque sin embargo sólo recientemente empezaron a penetrar en la conciencia del público en general.


Contenido

Anacronismos

La Biblia desenterrada comienza a analizar el Libro de Génesis y su relación con la evidencia arqueológica para determinar el contexto en que se estableció su narrativa. Diversos descubrimientos arqueológicos sobre la sociedad y cultura en el Cercano Oriente revelan para los autores una serie de anacronismos, los cuales sugerirían que las narrativas fueron escritas en los siglos IX, VIII y VII antes de Cristo:

Se menciona con frecuencia a los arameos, pero no existe ningún texto de ellos hasta 1100 a. C. y solo comenzaron a dominar las fronteras septentrionales de Israel después del siglo 9.

El texto describe el origen temprano del reino de Edom, pero registros asirios muestran que Edom sólo apareció como Estado después de que la zona fuera conquistada por Asiria. Antes de esa época no tenía reyes ni un Estado propiamente dicho y la evidencia arqueológica muestra que el territorio estaba escasamente poblado.

La historia de José se refiere a comerciantes que andaban en camellos y que llevaban «goma arábiga, bálsamo y mirra», un evento poco probable para el primer milenio, pero muy común en los siglos VIII a VII a. C., cuando la hegemonía asiria posibilitó que este comercio floreciese.

La tierra de Gosén tiene un nombre que proviene de un grupo árabe que solo llegó a dominar en el Delta del Nilo en los siglos VI y V a.C.

El Faraón egipcio está descrito como temeroso de la invasión del este, el territorio de Egipto se había extendido a las partes del norte de Canaán, siendo el norte su amenaza principal por consiguiente, hasta el siglo VII a. C.

El libro comenta que esto concuerda con la hipótesis documental, en la que la crítica textual argumenta que la mayoría de los primeros cinco libros bíblicos fueron escritos entre los siglos VIII y IX a. C.9 Aunque los resultados arqueológicos y los registros Asirios sugieren que el Reino de Israel era el mayor de los dos, es el Reino de Judá al que se le otorga mayor preeminencia en el Génesis, cuyas narrativas se concentran en Abraham, Jerusalén, Judá (el Patriarca) y Hebrón, más que en los caracteres y lugares del Reino del Norte (Israel); la Biblia Desenterrada explica esta preeminencia de la Tradición yahvista como un intento de aprovecharse de la oportunidad brindada por la destrucción de Israel en el 720 a. C., para describir a los israelitas como un solo pueblo, con Judá habiendo tenido (siempre) la primacía.

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