jueves, marzo 20, 2014

National Geographic - Especial - Los Sacrificios Druidicos



Los Druidas eran Sacerdotes; y de la peor especie que se haya registrado en la Historia de la Humanidad.

Las opiniones son encontradas, cuando se refieren a la moral del Druida, un General pederasta como Julio César (100-44 A.J.C.) los halló agradables e incluso envió al Druida Viviciano a Roma como Embajador. Pero en el aspecto moral, el futuro cónsul dejaba mucho que desear; en cambio Estrabón (60 A.J.C.), célebre geógrafo griego, contemporáneo del anterior, menciona actos de tremenda crueldad “que se oponen a nuestras costumbres” y relata cómo los Druidas realizaban augurios “leyendo” los profundos dolores de una víctima apuñalada por la espalda. También eran afectos a los sacrificios humanos, los que consumaban introduciendo a las víctimas en una enorme máscara de mimbre a la que luego prendían fuego.

Los Druidas “consideraban un deber cubrir sus altares con la sangre de sus prisioneros y consultar a las Deidades en las entrañas humanas” escribió Tácito.

En este documental se desvela que estos sacerdotes practicaban el sacrificio humano ritual e incluso el canibalismo. Esta idea era conocida desde época romana, pues distintos autores, como Plinio el Viejo o el propio Julio César relataron en sus escritos algunas de las supuestas prácticas salvajes de los druidas. Sin embargo, hasta el momento los historiadores no habían concedido crédito a esta posibilidad, considerando los testimonios romanos –y a falta de evidencias arqueológicas– como mera propaganda de guerra.

Un punto de vista que parece haber cambiado tras algunos hallazgos recientes. Uno de ellos es el del llamado Hombre de Lindow, un cuerpo momificado que data de hace 2.000 años y que fue descubierto en Inglaterra en la década de 1980. Según los expertos, este cadáver –al parecer perteneciente a un noble– muestra signos de haber sufrido un duro martirio durante un sacrificio ritual, como explica la arqueóloga Miranda Aldhouse-Green, de la Universidad de Cardiff.

Otro hallazgo, aún más macabro, se produjo en el año 2000 en Alveston, Inglaterra. Allí, en una cueva de la localidad, los arqueólogos han descubierto los cadáveres de 150 personas que, al parecer, fueron sacrificadas en la época de la conquista romana. Para sorpresa de los estudiosos, los restos de Alveston manifestaban signos de haber sufrido canibalismo. En opinión de Aldhouse-Green y otros expertos, estas prácticas rituales seguramente pretendían obtener el favor de los dioses, en busca de una victoria frente a los invasores romanos.
Respecto a si los druidas realizaban sacrificios humanos, existe mucha controversia.

Según Sópater de Pafos, griego de Chipre, en tiempos de Alejandro Magno los celtas de Galacia sacrificaban a sus prisioneros a sus dioses, quemándolos después de una victoria.
Diodoro Sículo, griego, habla de la ejecución de prisioneros de los celtas Gálatas: “tomó a aquellos prisioneros que eran más atractivos, fuertes y en la flor de la juventud y tras coronarlos, los sacrificó a los dioses, si es que hay alguno que recibe esas ofrendas”. Estas referencias deben tomarse como lo que son: el trato saso a prisioneros de guerra. De ello no se salvan ni los Romanos quienes, tras la rendición de Alesia y Vercingetorix, este fue llevado a Roma para ser sacrificado ante Marte, el dios de la guerra Romano.

La primera mención de sacrificio humano como acto deliberado de culto religioso de los celtas fue hecha por Cesar y por Estrabón, citando a Posidono como su fuente. Según Estrabón “solían golpear a un hombre al que habían consagrado a la muerte, con un cuchillo a la espalda, y luego realizaban adivinaciones según los estertores; pero no sacrificaban sin un druida”.

Y sigue: “se nos dice que todavía tienen otros tipos de sacrificios. Disparan a sus víctimas con flechas, o las empalan en sus templos, o después de construir un coloso de paja y madera arrojan dentro todo tipo de animales y seres humanos, y entonces los queman para hacer la ofrenda de todo el conjunto”.

Diodoro diferencia entre druidas y videntes, que realizaban el augurio durante un sacrificio humano. Dice que, en las grandes ocasiones, los vates nombraban a una persona para el sacrificio y después de hundirle una daga, leían el futuro por la forma de caer, por los movimientos de sus miembros y por el fluir de la sangre. Dice que el sacrificio debía realizarse con un druida porque se decía que las ofrendas eran aceptadas por los dioses si las hacían aquellos familiarizados con su naturaleza.

Diodoro dice también que en las guerras civiles entre los celtas, ambos bandos obedecían a los druidas; incluso si un druida se interponía entre los dos bandos, la batalla se detenía.

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