sábado, marzo 08, 2014

Miguel Serrano - Nietzsche y el Eterno Retorno


Un profundo análisis del pensamiento del gran filósofo alemán que lo conecta con la ciencia cuántica.

El Eterno Retorno no fue una idea, una teoría pensada racionalmente al principio por Nietzsche, sino una revelación, como él mismo lo declara. Una idea que vino de repente, de lo alto, o de las profundidades, y que explotó en el centro de su ser. Lo que Nietzsche debió hacer en seguida fue luchar para que esa revelación no se le transformara en religión y él, en profeta, o poseído. Quiso estudiar en la Universidad de Viena altas matemáticas y física para vestir la idea con ropajes prestigiosos y comprensibles.

Sabía sí que la doctrina no era la metempsicosis, la reencarnación, ni el dogma de la resurrección de la carne, aun cuando erróneamente pudiera vinculárseles. Una sensación precisa me ha perseguido de que allí se encubre algo fundamental, captado de un modo nuevo, nunca hasta ahora penetrado así, y que deberá ser actualizado, aún a riesgo de sufrir igual espanto. Nietzsche trató de dar una base científica a su revelación, y, como Lou Salomé nos lo cuenta, estudiando la física de los átomos. Pero a fines del siglo XIX aún no se había penetrado en ese universo fantasmagórico de la física subatómica y quántica, que tendría que hacer posible, a nuestro entender, un retorno del Eterno Retorno. Y esto nos parece apremiante, porque la esencia de su revelación no ha sido tocada.

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