sábado, marzo 01, 2014

G. A. Amaudruz - Nosotros Los Racistas


En la historia contemporánea, casi no hay vocablo que levante tanta emoción y miedo como racismo. Ninguno engendra más infantilismos y cobardías. Ningún problema es más fatal o más provocativo que el problema racial. Y sin embargo, el destino de la humanidad depende sólo de un examen en profundidad de este problema y de su sola, única e indispensable solución.

Es cierto que la palabra racismo ha sido manoseada, apartada de su concepción verdadera por dilettantes o maníacos, y uno se creería bien inspirado al abandonarla. Así, podríamos reemplazar la palabra «racismo» por la de «racialismo» a fin de escapar tal vez a la mala fama. Pero aquello no nos pondría a salvo de una nueva deformación y añadiría al mal de nuestro tiempo (donde el valor y el sentido de las palabras han acabado en una confusión penosa), dando al mismo tiempo razón a nuestros enemigos. Además, esta adaptación al medio democrático sería sospechosa desde más de un punto de vista. Luego, la honestidad más elemental exige más bien que establezcamos el significado de la palabra racismo en toda su pureza.




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