martes, enero 28, 2014

Charles Maturín - Melmoth el Errabundo


Libro de difícil lectura.

Melmoth, el errabundo nos narra la historia de un caballero del siglo XVII, irlandés como su creador, que mediante una negociación poco recomendable pacta con el demonio, cambiando su alma por una longevidad dilatada. Hasta aquí la trama no se aleja demasiado de las leyendas medievales, pero nuestro poeta irlandés agregó un detalle a la circular historia del pacto con el diablo, que también sería mutilada por novelas posteriores, e incluso por el cine moderno: Melmoth podía eludir su destino infernal si conseguía que alguien más asumiese su carga.

Es entonces que Melmoth inicia una cruzada desesperada por su alma, y el lector sufre esta cruzada con una serie de capítulos interminables; cuestión que no deja de ser menor y pasajera, ya que el efecto estructural de la novela supera cualquier defecto en la ejecución. En este punto, quizás el más criticado de la historia, aparece el rasgo más destacable de Maturin: jamás utiliza los laberintos del personaje para adornar su prosa, su estética se aplica en sentido narrativo, es decir, siempre a favor de la historia, de aquello que la historia necesita.

Así resulta que Melmoth es impenetrable a cualquier parodia de género, la coherencia del medio y la naturalidad de los procesos internos del personaje son perfectos. El horror adquiere los matices cósmicos de los que tanto hablaría H.P. Lovecraft, ya que Maturin abreva en la fuente celta para muchos aspectos sobrenaturales; y como sabemos, los mitos no son caprichosos, sus efectos sobreviven porque son comunes a todos.

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