martes, febrero 25, 2014

Gustav Meyrink - El Rostro Verde


La novela más profunda de Meyrink, en la que detalla el despertar del hombre y la liberación de su espíritu.  Gustav Meyrink nos transmite la enseñanza más pura y trascendental: La llave que abre nuestra naturaleza interior está excluida desde el diluvio.

Esta llave es estar despierto. Estar despierto lo es todo.

El hombre está convencido de estar despierto, cuando en realidad se halla preso en una red de sueños que él mismo ha tejido.

Velar lo es todo


PRINCIPALES TEMAS

El guía debe venir del reino del espíritu. Perder a Dios para volver a encontrarlo. El conocimiento de sí mismo. La búsqueda de la esencia, sin la cual el hombre es un cadáver. Invocar a Dios en espíritu es una orden que Dios mismo ejecuta. Un camino erizado de horrores. El sendero que lleva a la vida eterna. El bautizo de fuego. El Dios que había adorado toda su vida surgió en su corazón con una mofadora cara de demonio. La humanidad no ha hecho ningún progreso. Dar vueltas alrededor de un círculo cerrado no es progresar. Como salir de ese círculo. Generalmente observamos las reglas justamente cuando debieramos infringirlas. Prosiguiendo por el camino de una falsa fe, descienden siempre más bajo, a pesar de que creen ser justos. Para que nuestro mundo termine, no es necesario que la tierra se haga trizas, bastaría que cesara nuestra mentalidad, nuestro modo de ver. Arrancar la maleza del espíritu y fundar un Estado nuevo. El sendero de los débiles. Los fuertes no necesitan una religión, van libremente y sin bastón. El estado del verdadero superhombre. En india y tibet los secretos se apagaron hace tiempo. El hombre no debe encadenarse a la mujer. El matrimonio es una cosa muy fea que quita al amor todo su esplendor. El signo de la frente. Necios son aquellos que creen alterar con oraciones la voluntad de Dios. Los que han unido la suerte al espíritu que está en ellos están sujetos a leyes espirituales. Salen como mayores de edad del tutelaje de la Tierra de la que un día serán señores. Lo difícil consiste en invocar al espíritu. Un valiente nunca es realmente un malvado. Cuando uno desprecia la muerte, es signo indudable de que lleva en sí la inmortalidad. Todo estriba en estar despierto. Muy profundo es el sueño del hombre. Los hombres se jactan de estar despiertos, pero solo duermen y sueñan. Ahora estoy despierto. La soledad más espantosa. La nueva vida del espíritu.



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